El tio Robinson
El tio Robinson El tÃo Robinson resolvió deslizarse con Marc detrás de un pequeño promontorio que se adelantaba hacia el norte del islote, para colocarse de este modo entre las focas y el mar. Mientras tanto, el padre y los otros dos hijos debÃan ir a su encuentro y no mostrarse hasta que escucharan los gritos del tÃo. Éste, armado con su hacha, debÃa atacar a las focas. Los otros, armados sólo de su bastón, tratarÃan de cortarles la retirada.
El tÃo y el joven fueron hacia delante y desaparecieron detrás del promontorio. Harry Clifton, Robert y Jack se dirigieron silenciosamente hacia la ribera, reptando con torpeza.
De pronto, apareció la enorme silueta del marino. Dio un grito. Clifton y sus dos hijos se lanzaron velozmente entre el mar y las focas. Dos de estos animales, fuertemente golpeados en la cabeza por el hacha del tÃo, cayeron muertos sobre la arena. Los otros quisieron ganar el mar, pero Clifton se opuso intrépidamente a su avance y dos de esos anfibios cayeron asimismo bajo el hacha del tÃo. El resto de la tropa pudo ganar el mar, no sin haber volteado al joven Robert, que lanzaba gritos despavoridos. Sólo fue un susto y enseguida se levantó sano y salvo.
—¡Buena caza! —gritó el tÃo—. ¡Para la fiambrera y para el ropero!