El tio Robinson
El tio Robinson —¡Ah! ¡Noble TÃo! —respondió la señora Clifton—. Yo querrÃa saber lo que su padre piensa de esto.
—Por esta vez pienso que no hay que regañar a Jack, sino, por el contrario, debemos felicitarlo de haberse revolcado en esa tierra amarilla.
—¿Y por qué?
—Porque esa tierra amarilla es arcilla, es greda, y sirve para fabricar cacharros comunes pero útiles.
—¡Loza de barro! —exclamó la señora Clifton.
—SÃ, porque no dudo de que el tÃo Robinson sea un buen alfarero, asà como es carpintero, leñador y curtidor.
—Diga que es marino —replicó el tÃo— y eso basta.