El tio Robinson

El tio Robinson

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Flip conocía bien esas señales y pensaba en esa madre, en esos niños, transidos por la lluvia y el frío. El viento se había desplazado un poco hacia el oeste y la hendidura en el acantilado no alcanzaría para proteger el lugar del campamento. La situación sería entonces insostenible.

El noble marino, muy desasosegado, regresó cerca de la familia Clifton. Los hijos terminaban su comida, la madre ya había instalado a Jack y a Belle en un lecho de arena al pie de la muralla; pero no podía impedir que el viento y la lluvia llegaran hasta ellos. Sus ojos se volvían hacia Flip y lo interrogaban tan directamente que el honesto marino no podía confundirse con ello.

Marc comprendía los temores de su madre. Los nubarrones estaban bajos y él podía estirar la mano para sentir si aumentaba la lluvia. En ese momento, tuvo una idea, y se fue derecho hacia donde estaba Flip.

—Flip —dijo—. Señor Marc. —¡Bueno! ¡El bote!

—¡El bote! —gritó el marino.

—¡El bote dado vuelta! ¡Es un techo! ¡La casa vendrá más tarde! ¡Vengan, mis queridos señores, vengan!

Marc, Robert, la señora Clifton y Flip corrieron hacia el bote. Flip celebraba el ingenio de Marc. ¡Digno hijo de un ingeniero! ¡El bote dado vuelta! ¡Con toda su experiencia Flip no habría tenido esa idea!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker