El Volcán de oro
El Volcán de oro A las cuatro de la mañana se levantó el campamento. Era ya pleno dÃa y el sol se encontraba ahora algunos grados por encima del horizonte. Se lo podÃa sentir detrás de la bruma que sus rayos no lograban disipar.
La caravana volvió a ponerse en marcha. Hacia las once debÃa de encontrarse a tan sólo dos leguas del litoral, y por ninguna parte se levantaba el Golden Mount.
Summy Skim tenÃa razones para preguntarse si su primo no iba a volverse loco. HabÃan sufrido tantas fatigas y habÃan corrido tantos peligros para llegar a aquella desilusión…
Pero no era asÃ, y antes de mediodÃa se abrió un claro hacia el norte. Los vapores se disiparon y se oyó gritar a Neluto:
—¡AllÃ! ¡AllÃ! ¡Humo!
Al mismo tiempo apareció la montaña, el volcán de oro, de cuyo cráter se escapaban unos vapores fuliginosos.