El Volcán de oro
El Volcán de oro Sin embargo, en varias ocasiones, Ben Raddle y Summy Skim, Bill Stell y Lorique fueron a observar una mayor extensión de la llanura. Al no ver ninguna aproximación sospechosa, avanzaron incluso hasta la extremidad de la base, al este.
Desde allÃ, la mirada sólo se detenÃa ante la primera fila de árboles del bosque que cerraba el horizonte, a legua y media de allÃ.
La llanura estaba desierta. No aparecÃa ningún grupo de hombres, ninguna banda. Tampoco habÃa nadie por el litoral, adonde la banda hubiera podido dirigirse para avanzar paralelos al mismo.
—Lo cierto es que los tejanos todavÃa no han salido del bosque —dijo el Explorador.
—SÃ. Se han dirigido hacia el oeste —añadió Summy Skim.
—No puedo creerlo —respondió el ingeniero—. Su guÃa conoce la situación del Golden Mount y han debido verlo desde la linde del bosque. Es probable que estén acampados en el claro donde tú los has visto, Summy.
—¡Eso quiere decir que no tienen prisa, Ben!
—Quizá quieren reconocer la situación antes de avanzar, en previsión de que otros mineros los hubieran precedido, y no se acercarán al Golden Mount hasta la noche próxima.