El Volcán de oro
El Volcán de oro —Una vez más —prosiguió el tejano—. ¿Qué han venido a hacer al Golden Mount?
—Lo mismo que han venido a hacer ustedes —respondió Ben Raddle.
—¿Tienen la intención de explotar ese yacimiento?
—Un yacimiento que es canadiense, no americano —respondió el ingeniero—, porque está situado en territorio del Dominio.
Como puede imaginarse, no era la cuestión de la nacionalidad lo que detendrÃa a los dos tejanos. Asà pues, dirigiendo la mano hacia el volcán, Hunter respondió:
—Ese Golden Mount no pertenece ni a los canadienses ni a los americanos. Es de todo el mundo.
—De acuerdo —respondió Ben Raddle—, entonces es del primer ocupante.
—No se trata de haberlo ocupado, ni siquiera el primero —declaró Hunter que iba perdiendo poco a poco su sangre frÃa.
—¿Y de qué se trata entonces? —preguntó el ingeniero.
—Se trata de estar capacitado para defenderlo —respondió Hunter con un gesto de amenaza.
—¿De quién?
—De los que pretenden ser los únicos en explotarlo.