El Volcán de oro
El Volcán de oro —¿Y quiénes son ésos?
—¡Nosotros! —exclamó Hunter.
—¡Inténtenlo! —respondió Ben Raddle.
A una señal de Malone surgieron varios disparos. Ninguno de ellos alcanzó a Ben Raddle ni a Summy Skim. Ambos se retiraron hacia el bosquecillo y en aquel momento, Summy Skim, dándose la vuelta, se echó rápidamente la carabina al hombro y disparó sobre Hunter.
El tejano, que se habÃa arrojado a un lado, pudo evitar la bala que alcanzó mortalmente en el pecho a uno de sus hombres.
Por ambas partes se produjo entonces fuego de fusilerÃa. Pero los compañeros del Explorador, a resguardo de los árboles, no sufrieron ni con mucho tantas bajas como los hombres de Hunter. Entre los primeros hubo algunos heridos, pero entre los segundos hubo muertos.
Hunter se dio perfecta cuenta entonces de que corrÃa el riesgo de que su banda fuera diezmada si no lograba cruzar el canal a fin de rechazar a la caravana del Explorador, y expulsarla gracias a la superioridad numérica que pensaba tener, lo que por otra parte era cierto.
Malone y otros dos o tres se precipitaron, pues, hacia la presa con el fin de forzar la barricada. Agazapándose detrás de los bloques de roca y de las piedras acumuladas intentaron hacer una abertura.