Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Por lo demás, no habÃa que temer sorpresa alguna. La presencia de los témpanos era señalada por un tinte amarillento de la atmósfera, al que los balleneros designaban con el nombre de blink. Es un fenómeno de reverberación propio de las zonas glaciales que jamás engaña al observador.
Cinco dÃas más la Halbrane navegó sin averÃa alguna, sin haber temido ni por un instante que se efectuara un choque. Verdad que, a medida que descendÃa hacia el Sur, el número de témpanos crecÃa y los pasos se hacÃan más estrechos. Una observación practicada el dÃa 14 dio por resultado 72º 37’ de latitud, siendo la longitud la misma de antes, entre el 42 y 43 meridiano. Era éste ya un punto que pocos navegantes habÃan podido tocar más allá del cÃrculo antártico, ni los Balleny, ni los Bellingshausen. Sólo dos grados nos faltaban para tocar la altura a que llegó James Weddell.