Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Sólo el hecho brutal que les pone frente a la realidad les saca de su indiferencia. ¿Se produciría este hecho?
En lo que concierne a Dirk Peters, reconocida su identidad, ¿no debía de cambiar nada en su manera de ser, y continuaría tan poco comunicativo como de costumbre?
Debo hacer presente que, después de la revelación, los marineros no parecía que sentían repugnancia por motivo de las escenas del Grampus, excusables, después de todo, dadas las circunstancias. Además, ¿podía olvidarse que el mestizo había arriesgado su vida por salvar la de Martín Holt? No obstante, él continuó separado del resto, comiendo en un rincón, durmiendo en otro... navegando «al largo de la tripulación». ¿Tenía, pues, para conducirse de tal modo, algún otro motivo que ignorábamos, y que tal vez el porvenir nos haría conocer?
Los persistentes vientos de la parte Norte, que habían arrastrado a la Jane hasta la isla Tsalal, y a la canoa de Arthur Pym a algunos grados más allá, favorecían la marcha de nuestra goleta. Amuras a babor, Jem West podía cubrirla de tela, utilizando la brisa fresca y regular. Nuestra roda hundía rápidamente aquellas aguas transparentes, y no lechosas, que dejaban blanca estela en la popa.