Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Las tentativas hechas, una vez disipadas las brumas, fueron inútiles. En el momento en que la Halbrane fue cogida por debajo, la sacudida fue tan violenta, tan repentina, que aquellos hombres no tuvieron fuerza para sostenerse, y, verosÃmilmente, jamás se encontrarÃan sus cuerpos, que la corriente habÃa debido de arrastrar. Cuando la desaparición de los cinco hombres fue un hecho, la desesperación invadió todos los espÃritus.
¡Entonces apareció más vivamente la horrible perspectiva de los peligros que amenazan a una expedición al través de la zona antártica!
-¿Y Hearne?-preguntó uno.
MartÃn Holt acababa de arrojar este nombre en medio del silencio general. El sealing-master, del que nos habÃamos olvidado, ¿habÃa sido aplastado en el recinto estrecho, de la cala donde estaba encerrado?
Jem West se lanzó hacia la goleta, se tiró por medio de una amarra que pendÃa de proa, y llegó al puesto, por el que se penetraba en aquel lado de la cala...
Nosotros esperábamos, inmóviles y silenciosos, saber la suerte de Hearne, por más que el genio malo de la tripulación fuese poco digno de lástima.