Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¡A la canoa! ¡A la canoa!... Aquellos desdichados estaban fuera de sÃ... El espanto les extraviaba. Acababan de lanzarse hacia la quebradura, donde nuestra única embarcación, insuficiente para todos, habÃa sido puesta al abrigo desde que se efectuó la operación de descargar la goleta.
El capitán Len Guy y Jem West se lanzaron fuera del campamento. Me reunà a ellos al momento, seguido por el contramaestre. Estábamos armados y decididos a hacer uso de nuestras armas. Era preciso impedir que aquellos furiosos se apoderasen de la canoa... No ahora propiedad de algunos, sino de todos...
-¡AquÃ, marineros!-dijo el capitán Len Guy.
-¡AquÃ-repitió Jem West-o hago fuego sobre el primero que avance un paso más!