Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos No estaba más que a cinco o seis encabladuras, y el remolino se aproximaba, cuando Dirk Peters, dejando los remos, se inclinó a popa y se irguió después sosteniendo un cuerpo inerte.
¡Qué desgarrador grito se dejó oÃr!
-¡Mi hermano! ¡Mi hermano!
Len Guy acababa de reconocer a William Guy en el cuerpo que el mestizo sostenÃa.
-¡Vive!-gritó Dirk Peters.
Un instante después, la canoa habÃa acostado, y el capitán Len Guy oprimÃa entre sus brazos a su hermano.
Tres de los compañeros de éste yacÃan inanimados en el fondo de la embarcación.
¡Y aquellos cuatro hombres era lo que restaba de la tripulación de la Jane!
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