Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Los mapas nos indicaron entonces que la Paracuta habÃa desembocado en el PacÃfico entre la tierra Clarie de Dumont d’Urville y la tierra Fabricia, reconocida por Belleny en 1838. Asà terminó aquella aventurada y extraordinaria campaña, que costó tantas vÃctimas. Y para decirlo todo, si los azares y las necesidades de la navegación nos arrastraron hacia el polo austral más lejos del punto a que nuestros predecesores llegaron, si hasta pasamos el eje del globo terrestre..., ¡cuantos descubrimientos de incalculable valor quedan aun por hacer en tales parajes!
Arthur Pym, el héroe tan brillantemente celebrado por Edgard Poe, mostró el camino... ¡SÃganle otros, y vayan a arrancar al Esfinge de los hielos los últimos secretos de la misteriosa Antártida!