Familia sin nombre
Familia sin nombre —Ése debe ser mi arrendador Tomás Harcher, —replicó el señor de Vaudreuil.
—El mismo, y precisamente en vuestro cortijo de Chipogán es donde me esperan.
—¡Qué familia tan hermosa, Sr. Nick!
—En verdad que sÃ; y estoy aún muy lejos de acabar con las actas referentes a ellos.
—Pues bien, Sr. Nick, —dijo Clary—, es probable que nos veamos en Chipogán, pues Tomás Harcher ha insistido de tal modo en que asistamos al casamiento de su hija, que mi padre y yo, si nada nos detiene en Montcalm, queremos darle ese gusto.
—Que lo será también mÃo, —respondió el notario—, pues sabéis desde hace mucho tiempo que experimento una gran alegrÃa siempre que tengo el gusto de veros. Sólo tengo que reconveniros por una cosa, señorita Clary.
—¡A mÃ! ¿Por qué, Sr. Nick?
—Porque siempre me recibÃs como amigo, pero nunca me hacéis llamar como notario.
La joven se sonrió por aquella insinuación; mas casi en seguida sus facciones tomaron de nuevo su habitual gravedad.
—Y sin embargo, —dijo el señor de Vaudreuil—, además del carácter de amigo, mi querido Nick, habéis venido hoy con el de notario a la villa Montcalm…