Familia sin nombre
Familia sin nombre —SÃ; pues si es cierta la noticia, temo mucho de que nuestro héroe no pueda escapar a la vigilancia de la policÃa.
—Hoy mismo, atravesando la isla de Montreal, he encontrado a los agentes que el ministro Gilberto Argall ha lanzado sobre las huellas de Juan Sin Nombre, y he visto entro ellos al jefe de la casa Rip y CompañÃa.
—¿Cómo… Rip? —dijo el señor de Vaudreuil.
—El mismo, —respondió el notario—. Es un hombre, hábil, atraÃdo sin duda por una buena prima. Si, llega a apoderarse de Juan Sin Nombre la condena de este joven patriota… sÃ, decididamente debe ser joven, su condena es cierta, y el partido nacional contará una vÃctima más.
A pesar de su fuerza de espÃritu, Clary palideció de repente, sus ojos se cerraron, y apenas si pudo comprimir los latidos de su corazón. El señor de Vaudreuil, muy pensativo, iba y venÃa por el salón.
El Sr. Nick, queriendo borrar el penoso efecto producido por sus últimas palabras, añadió: