Familia sin nombre
Familia sin nombre —Después de todo, es un hombre de una audacia poco común, que ha sabido hasta ahora sustraerse a las más severas pesquisas. En el caso de que corriera peligro de ser aprehendido, todas las casas del condado le darÃan asilo, todas las puertas se abrirÃan delante de él, incluso la del estudio del Sr. Nick, si se presentaba a pedirle refugio, aun cuando el Sr. Nick no quiera mezclarse para nada en la polÃtica.
Después de estas palabras, el notario se despidió del señor y de la señorita de Vaudreuil, pues no tenÃa tiempo que perder si querÃa estar de vuelta en Montreal para la hora de comer, esa hora regular y siempre bienvenida, en la que cumplÃa con uno de los actos más importantes de su existencia.
El señor de Vaudreuil quiso dar orden de que enganchasen un carruaje para llevar al Sr. Nick y a su pasante hasta Laval, pero, como hombre prudente, el notario rehusó, diciendo que más valÃa que no se supiera nada de su visita a la villa Montcalm; que, a Dios gracias, tenÃa buenas piernas, que una legua más o menos no era cosa para cansar a uno de los mejores andarines del notariado canadiense. Y luego, ¿no corrÃa por sus venas la sangre de los Sagamores? ¿No descendÃa de aquellos robustos indios, cuyos guerreros seguÃan durante meses enteros el sendero de la guerra, etc., etc.?