Familia sin nombre

Familia sin nombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sebastián Gramont debió pensarlo así porque el joven patriota quedó silencioso durante algunos instantes, y después se despidió del abogado y se marchó, no obstante las instancias de éste para que se quedase en su casa hasta el día siguiente.

—Mil gracias, mi querido Gramont, —dijo—. Importa mucho que me reúna a mis compañeros antes de la medianoche, porque tenemos que partir durante la marea alta.

—Id, pues, Juan, —respondió el abogado—. Que vuestra, empresa tenga o no éxito, siempre seréis uno de los que más habrán trabajado en favor del país.

—¡Nada habré hecho mientras esté bajo el yugo de Inglaterra! —exclamó el joven patriota—; y si algún día llegara a libertarle, aun a costa de mi vida…

—Os debería eterno agradecimiento, —respondió Gramont.

—¡Nada me debería!

Tras estas palabras, ambos amigos se separaron, y después de volver al Champlain, que estaba anclado a poca distancia de la orilla, Juan y sus compañeros siguieron la corriente hacia Montreal.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker