Familia sin nombre

Familia sin nombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Allí adonde iba el joven a buscar recuerdos de su familia, no los hallaba más que de vergüenza.

El anciano, hablando, se había alejado poco a poco de la casa maldita, y se dirigía hacia la iglesia. La campana acababa de lanzar sus últimas notas a través del espacio; el oficio iba a empezar, y algunos cantos se dejaban oír ya, interrumpidos por largos silencios.

El buen hombre dijo entonces:

—Voy a dejaros, caballero, como no sea que me acompañéis a la iglesia; si así es, oiréis un sermón que producirá gran efecto en la parroquia.

—No puedo acompañaros, —respondió Juan—; tengo que estar en Laprairie al amanecer.

—En ese caso, no tenéis tiempo que perder, caballero; los caminos están seguros, porque de algún tiempo a esta parte los agentes de policía recorren día y noche el condado de Montreal, persiguiendo a Juan Sin Nombre, que seguramente no cogerán, porque Dios es tan bueno que no nos negará esa gracia que le pide el país entero, pues contamos con ese joven héroe, caballero, para libertar nuestra patria del yugo que la oprime. Si se pueden creer los rumores que corren, hallará aquí buenos patriotas prontos a seguirle.

—Lo mismo sucede en todos los condados, —respondió Juan.

—¡Aquí más que en ninguna parte, porque tenemos que borrar la mancha que nos ha dejado Simón Morgaz!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker