Familia sin nombre
Familia sin nombre Y en un instante el fuego devoró, como lo había hecho en los demás aniversarios, la efigie de Simón Morgaz.
Los clamores redoblaron, y no cesaron sino cuando las llamas hubieron de apagarse.
En la sombra, nadie pudo ver que Juan y Joann se habían reunido, y que allí, agarrados de las manos, ambos bajaban la cabeza.
Después, sin pronunciar una palabra, abandonaron el teatro de tan horrible escena y huyeron de la ciudad de Chambly, a la que no habían de volver.