Familia sin nombre
Familia sin nombre
—¿Y no os dijo lo que pensaba hacer?.
—Mi opinión es que Juan habÃa formado hace tiempo el proyecto de ir a Chambly, sin hablar de ello con nadie; y como habÃamos convenido desembarcar en Laprairie para volver todos juntos al cortijo después de desaparejar el Champlain, no nos ha dicho nada hasta llegar a Caughnawaga.
—Y cuando os dejó, ¿se comprometió a estar aquà para el bautizo?
—SÃ, señorita, —respondió Pedro—; sabe que tiene que apadrinar con vos el bebé, y que aun cuando no fuera asÃ, sabe también que sin su presencia la familia Harcher no estarÃa completa.
Ante promesa tan formal, convenÃa esperar con paciencia.
No obstante, si el dÃa concluÃa sin que Juan hubiese parecido, los temores estarÃan por demás justificados, porque para que un hombre determinado como él no viniera en el dÃa señalado, es que la policÃa debÃa de haberse apoderado de su persona, y en ese caso el señor de Vaudreuil y su hija, demasiado lo sabÃan, estaba perdido sin remedio.
En ese instante la puerta que daba a patio se abrió, y un salvaje apareció en el umbral.