Familia sin nombre
Familia sin nombre —¡Está bien! —dijo Catalina cortándole la palabra—. ¡En marcha!
La comitiva salió del cortijo en el orden siguiente: Tomás Harcher iba delante con el niño en brazos y Catalina a su lado; el señor de Vaudreuil, su hija y Juan, los seguÃan; detrás de éstos, la familia entera, que comprendÃa tres generaciones, en las que las edades estaban de tal modo entremezcladas, que el niño que iban a bautizar tenÃa ya entre los hijos de sus hermanos o hermanas cierto número de sobrinos y sobrinas de mucha más edad que él.
El tiempo era bastante hermoso; sin embargo, en esa época del año la temperatura hubiese sido bastante baja si, en un cielo sin nubes, el sol no hubiera enviado a la tierra sus cálidos rayos.
La comitiva penetró por debajo de los árboles en un sinuoso sendero, en cuyo final se divisaban las puntas del campanario de la iglesia. Una alfombra de hojas secas cubrÃa el suelo, y los colores tan variados del otoño se mezclaban en la cima de los castaños, los abedules, los robles, los olmos y los álamos, que mostraban en parte sus desnudas ramas entre los juncos, que conservaban sus verdes, penachos.