Familia sin nombre
Familia sin nombre Y era de temer, en efecto, pues los últimos acuerdos adoptados por el Parlamento inglés habÃan producido una agitación tal, que tarde o temprano tenÃa que producir grandes disturbios. Se celebraban reuniones clandestinas y meetings públicos que servÃan para sobrexcitar los ánimos, y de esto se pasarÃa muy pronto a obrar. Los partidarios de la dominación anglosajona y los reformistas se provocaban sin cesar en Montreal, lo mismo que en Quebec, particularmente los antiguos miembros de las asociaciones constitucionales.
La policÃa no ignoraba que se habÃa repartido una proclama revolucionaria en los distritos, los condados y las parroquias, y que habÃan llegado hasta a ahorcar en efigie al Gobernador general.
UrgÃa, pues, tomar prontas disposiciones:
—¿Ha sido visto en Montreal el señor de Vaudreuil? —preguntó lord Gosford.
—Según noticias, no ha abandonado su residencia de Montcalm, —respondió Gilberto Argall—; pero sus amigos Farran, Clerc y Vicente Hodge le visitan con mucha frecuencia y están diariamente en relación con los diputados liberales, particularmente con el abogado Gramont de Quebec.
—Si el movimiento estalla, —dijo sir John Colborne—, no cabe duda de que ellos son los instigadores.