Familia sin nombre
Familia sin nombre —Se llama, —respondió Rip alzando mucho la voz—, o más bien se hace llamar, Juan Sin Nombre.
Esta respuesta fue seguida de un largo murmullo. ¡Cómo! ¿Era a Juan Sin Nombre a quien Rip venÃa a prender, afirmando que se encontraba allÃ?
La actitud del cortijero, de su mujer, de sus hijos y de toda la concurrencia fue con tanta naturalidad la de una estupefacción tan profunda, que Rip estuvo a punto de creer en un error de sus agentes; sin embargo, reiteró su pregunta, y esta vez de un modo más afirmativo.
—Tomás Harcher, —repuso—; al hombre que busco está aquÃ, y os intimo a que me lo entreguéis.
Al oÃr estas palabras, Tomás miró a su mujer, y Catalina, cogiéndole por el brazo, exclamó:
—¡Pero contesta a lo que te preguntan!
—SÃ, amigo mÃo, contestad, —añadió el Sr. Nick—. Me parece que la respuesta es por demás fácil.
—Muy fácil, en efecto, —dijo el cortijero.
Y volviéndose hacia Rip:
—Juan Sin Nombre, a quien buscáis, —dijo—, no está en la alquerÃa de Chipogán.
—Pues yo afirmo que se halla aquÃ; Tomás Harcher, —repuso Rip con bastante frialdad.