Familia sin nombre
Familia sin nombre Este acto incalificable provocó las más violentas protestas por parte de los oyentes, y Tomás Harcher, sus hijos, sus invitados, dejaban ya su sitio para lanzarse sobre Rip, para echarle del cortijo con los agentes y voluntarios, cuando el notario los detuvo con un gesto.
La fisonomÃa del Sr. Nick se habÃa vuelto muy grave; como todos los patriotas reunidos en aquella sala, experimentaba el horror tan natural que debÃa inspirar el decreto de lord Gosford, que Rip acababa de comunicarles.
—Sr. Rip, —dijo—, el que buscáis no está en el cortijo de Chipogán. Tomás Harcher os lo ha asegurado, y yo afirmo que ha dicho la verdad; nada tenéis, pues, que hacer aquÃ, y mejor hubiera sido que no sacarais de vuestro bolsillo ese fatal documento. Creedme, Sr. Rip; es muy conveniente que no nos impongáis por más tiempo vuestra presencia.
—¡Bien por Nicolás Sagamore! —exclamó Lionel.
—¡Si, retiraos al instante! —repuso el cortijero, cuya voz temblaba de ira—. Juan Sin Nombre no está aquÃ. Pero si viniera a pedirme asilo, a pesar de las amenazas del Gobernador, le recibirÃa con los brazos abiertos. Y ahora salid de mi casa, salid.
—¡Salid, salid! —repitió Lionel, cuya exasperación procuraba en vano calmar el Sr. Nick.