Familia sin nombre
Familia sin nombre Si los realistas llegaban a tomar posesión de ella, los patriotas no tendrÃan más abrigo contra los tiros que la casa Debartzch, llena de troneras; pero ¿podrÃa en este caso resistir a un asalto? O lo que es lo mismo: si se viesen reducidos a la condición de sitiados, ¿Brown y sus compañeros tendrÃan fuerza bastante para sostenerse contra los sitiadores?
A eso de las dos de la tarde lejanos clamores se dejaron oÃr: después se produjo un gran desorden: un tropel de mujeres, niños y ancianos llegaban a campo traviesa a San Carlos. Eran los campesinos que huÃan.
A lo lejos se divisaban espesas columnas de negro humo, producidas por las casas incendiadas; las granjas cercanas ardÃan, y la columna mandada por Whiterall avanzaba en medio de las ruinas y el degüello que señalaba su paso.
Brown detuvo a aquellos de los fugitivos que se hallaban en estado de empuñar las armas, y dejando el mando a Marchessault, se lanzó al camino con el fin de reunir a todos los hombres útiles para combatir. Después de tomar toda clase de medidas que diesen por resultado prolongar la resistencia, Marchessault apostó a sus hombres detrás de los grupos de árboles que protegÃan el campamento.
—¡Aquà es, —dijo—, en donde va a decidirse la suerte del paÃs!
¡Aquà es en donde es preciso defendernos…!