Familia sin nombre
Familia sin nombre VAUDREUIL EN CASA CERRADA
—Madre mÃa, —dijo Juan después de dejar al herido en la cama que su hermano o él ocupaban cuando iban a pasar la noche en Casa Cerrada—; madre mÃa, la vida de este hombre corre peligro, si no se le cuida con esmero:
—Le asistiré con gran voluntad, Juan.
—Si los soldados de Whiterall le descubriesen aquÃ, tu vida estarÃa amenazada, madre mÃa.
—¡Mi vida…! No me importa nada, —respondió Bridget.
Juan no quiso decirle que el enfermo era el señor de Vaudreuil, una de las vÃctimas de Simón Morgaz, para no traer a la memoria de la infeliz viuda, recuerdos infamantes.
Más valÃa que no lo supiera; el hombre a quien daba asilo era, un patriota, y esto bastaba para que tuviese derecho a que se desvelara por él.
Colocado ya el herido en la cama, Bridget y Juan se dirigieron hacia la puerta para escuchar si aún se oÃa ruido hacia la iglesia, y ver si el camino estaba solitario.
Los últimos reflejos del fuego que consumiera las casas en la barriada alta del pueblo empezaban, a apagarse poco a poco, lo mismo que el tumulto producido por los realistas que habÃan acabado de quemar, de saquear y de degollar.
