Familia sin nombre
Familia sin nombre —Tenemos que andar seis millas, y para que nadie sepa que estáis en Casa Cerrada, es preciso que lleguemos allà antes del amanecer.
Ambas remontaron rápidamente el curso del rÃo por la orilla hasta llegar al camino que va directamente hacia el Norte, por medio del condado de San Jacinto.
Bien hubiera querido la joven andar más de prisa, deseando hallarse cuanto antes a la cabecera de la cama de su padre; pero tuvo que moderar su impaciencia, porque, por más que Bridget llamase en su auxilio toda su energÃa, no hubiera podido seguirla.
Experimentaron además varios retrasos, porque encontrándose con algunos grupos de fugitivos que iban en sentido inverso, hubiera sido imprudente mezclarse con ellos, quienes tal vez quisieran arrastrarlas consigo hacia San Dionisio. ConvenÃa que no las hallasen; y para evitarlo, Bridget y Clary se apartaban de la carretera, escondiéndose en los matorrales; nadie las veÃa, pero ellas observaban y oÃan.
Aquellas pobres gentes avanzaban con gran trabajo, dejando algunas huellas sangrientas en el suelo. Las mujeres llevaban a sus hijos en brazos, los hombres más jóvenes sostenÃan a los ancianos, que querÃan echarse en el suelo, abrumados por la fatiga, y morir allÃ.
Después, oyéndose gritos a lo lejos, el tropel desaparecÃa en la oscuridad.