Familia sin nombre
Familia sin nombre Lucas Archambault se retiró después de dar estas noticias, y Bridget, entrando en la habitación en que se hallaban reunidos los de casa, dijo:
—Juan, huye; ¡huye al instante!
—Es preciso, —añadió el señor de Vaudreuil.
—¿Huir sin vosotros?
—¡No tenéis el deber de sacrificarnos vuestra existencia! —repuso Clary—. Antes que nosotros está el paÃs…
—¡No! ¡No partiré! —replicó Juan—. ¡No quiero dejaros expuestos a las brutalidades de esos miserables…!
—¿Y qué podréis hacer?
Patrullas de caballerÃa recorÃan la campiña.
—No lo sé; pero no me marcho.
La resolución de Juan era tan terminante, que el señor de Vaudreuil no procuró combatirla.
Además, era preciso reconocer que una huida en tales condiciones ofrecÃa pocas probabilidades de feliz éxito. El pueblo, según lo dicho por Lucas Archambault, estaba cercado; el camino vigilado por los soldados; patrullas de caballerÃa recorrÃan la campiña; y Juan, conocido ya por la policÃa, no llegarÃa a escaparse. Más valÃa, pues, quedarse en Casa Cerrada.