Familia sin nombre
Familia sin nombre ¡Volver al estudio para estar seis horas diarias copiando o compulsando actas…! ¡Más valÃa ser corredor de bosques o cazador de abejas! ¡Permitir él que su principal abandonase la alta posición que ocupaba entre los Mahogannis! ¡Jamás! El Sr. Nick no existÃa ya. ¡Era el descendiente legitimo de la antigua raza de los Sagamores! Los hurones no le dejarÃan, con seguridad, cambiar el hacha del guerrero por la pluma del Notario.
Desde su llegada a Walhatta, el señor Nick tuvo que alojarse en el wigwam, de donde habÃa salido su antecesor para reunirse con sus antepasados en medio de las praderas bienaventuradas. Lionel hubiera dado, de seguro, los mejores edificios de Montreal, hoteles o palacios, en cambio de aquella incómoda casucha en donde, a porfÃa, todos los muchachos y muchachas de la tribu se apresuraban a servir a su principal. El joven también tenÃa una buena parte en la adhesión de los Mahogannis, que le consideraban como el brazo derecho del gran jefe; porque cuando éste se veÃa obligado a tomar la palabra ante el fuego del consejo, Lionel no cesaba de acompañar con apasionados gestos los discursos de Nicolás Sagamore.