Familia sin nombre
Familia sin nombre EL FUERTE DE FRONTENAC
Juan estaba como loco cuando salió de Casa Cerrada. Su secreto, tan bruscamente descubierto; las funestas palabras de Rip, oídas por Clary, que sabía ya que era en la casa de la mujer y del hijo de Simón Morgaz en donde su padre y ella habían encontrado un refugio (y si el señor de Vaudreuil nada había oído de lo que dijo el agente, no tardaría en saberlo también), todo esto se confundía en su imaginación y le desesperaba.
Permanecer un instante más en aquella casa, le hubiera sido de todo punto imposible; así es que, sin preocuparse siquiera de lo que sucedería al señor y a la señorita de Vaudreuil; sin preguntarse si el nombre infamante de su padre les protegería contra toda persecución ulterior; sin saber si Bridget querría o no vivir en adelante en aquel pueblo, en donde conocerían pronto su origen, y del que la echarían sin duda alguna, se lanzó a través de los bosques, corrió toda la noche, no hallándose nunca bastante lejos, a su parecer, de aquéllos para quienes no podía ser ya sino objeto de desprecio y de horror.
Y, sin embargo; su obra no estaba acabada todavía; su deber era combatir, hacerse matar antes de que su nombre se hiciera público; y entonces tal vez, después de sacrificar su vida por el país, tendría derecho, si no a la estimación de los hombres, a su compasión por lo menos.
