Familia sin nombre
Familia sin nombre Éste, construido en la orilla del Ontario, se componía de un cuerpo central, rodeado por altas empalizadas; al pie del recinto, hacia el lago, se extendía una estrecha playa, que desaparecía a la sazón debajo de la capa de nieve que se confundía con la superficie del agua, helada en las orillas. Del otro lado se veía una aldea, habitada en su mayor parte por pescadores.
¿Sería posible que Juan pudiera evadirse y huir después a través del campo? ¿Podría salir de su encierro, saltar las empalizadas y burlar la vigilancia de los centinelas? De esto tratarían ambos hermanos si no prohibían a Joann la entrada en el fuerte; y una vez en libertad se dirigirían, acompañados por Lionel, no hacia la frontera de los Estados Unidos, pero, sí al Niágara y a la isla Navy; en donde se habían reunido los patriotas para intentar un supremo esfuerzo en pro de su país.
El sacerdote, después de atravesar la playa en línea oblicua, llegó delante de la poterna, al lado de la que un soldado estaba de centinela, y preguntó por el comandante.
Un sargento salió del cuerpo de guardia, establecido en el interior del recinto de empalizadas, acompañado por un individuo de su compañía; que llevaba una linterna en la mano, pues la oscuridad era muy profunda ya:
—¿Qué se os ofrece? —preguntó el sargento.