Familia sin nombre
Familia sin nombre —Hablar con el comandante.
—¿Quién sois?
—Un sacerdote que viene a ofrecer sus consuelos a Juan Sin Nombre.
—¡Podéis decir al condenado…!
—¿Ha recaÃdo sentencia ya…?
—Anteayer, y ha sido sentenciado a la pena de muerte.
Joann fue bastante dueño de sà mismo para no demostrar emoción alguna y limitándose a responder:
—Éste es un motivo más para que no rehúsen al reo los consuelos de la religión.
—Voy a ponerlo en conocimiento del mayor Sinclair, comandante del fuerte, —repicó el sargento.
Y se dirigió al edificio central, después de introducir al abate en el cuerpo de guardia.