Familia sin nombre

Familia sin nombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Éste se sentó en el rincón más oscuro, reflexionando sobre lo que acababa de saber. Estando pronunciada la sentencia ¿no le faltaría tiempo para la realización de su proyecto? Y sin embargo, si no se había ejecutado en las veinticuatro horas que habían pasado ¿no sería porque el mayor Sinclair hubiese recibido orden de suspenderla? Joann lo creyó así. Pero ¿cuánto tiempo duraría la tregua?, ¿bastaría ésta para preparar la evasión del prisionero? El mayor Sinclair, ¿le permitiría la entrada en la prisión? ¿Qué sucedería si no le otorgaba el permiso sino cuando Juan Sin Nombre marchase al suplicio?

Ya comprenderán nuestros lectores las angustias que torturaban al abate Joann ante esa condena, que apenas le dejaba tiempo para obrar.

El sargento volvió, y dijo al sacerdote:

—El mayor Sinclair os espera.

Precedido por el soldado, que alumbraba con el farol, Joann atravesó el patio interior, en medio del que se alzaba el cuerpo central del edificio, procurando, en cuanto se lo permitía la oscuridad, fijarse en la extensión de aquel patio y en la distancia que le separaba de la poterna, única salida del fuerte, como no fuera escalando las empalizadas. Si Juan no conocía la disposición del fuerte, su hermano quería poder describírsela.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker