Familia sin nombre
Familia sin nombre —Estaba vacÃa cuando he ido últimamente a San Carlos.
—¿Cuándo ha sido…?
—Hace siete dÃas.
—¿Y desde entonces ninguna noticia has tenido de nuestra madre ni de nuestros amigos?
—Ninguna.
¿Qué habÃa pasado? ¿Nuevos registros de la policÃa habrÃan ocasionado la prisión de Bridget, del señor y de la señorita de Vaudreuil? ¿O más bien, no queriendo Clary que su padre permaneciese un dÃa más bajo el techo de la familia Morgaz, le habrÃa hecho salir de aquella morada, a pesar de su debilidad y de los peligros que le amenazaban? Y Bridget, su desgraciada madre, ¿habÃa también huido de San Carlos, en donde la vergüenza de su nombre se habÃa hecho pública?
Todo esto pasó como un relámpago por la mente de Juan, e iba a contar a su hermano cuanto habÃa acontecido en Casa Cerrada durante su última visita, cuando éste, aproximándose a su oÃdo, le dijo:
—Escúchame, Juan: no es tu hermano el que está aquà a tu lado, es un ministro del Señor que viene a llenar su caritativa misión cerca de un condenado a muerte. Por este motivo el comandante me ha permitido llegar hasta tu celda. ¡No tenemos un momento que perder… huye al instante…!
—¡Huir! ¿Pero cómo?