Familia sin nombre
Familia sin nombre —Señora Bridget; mi padre nada sabe de nuestro secreto; que yo misma quiero olvidar, para acordarme solamente de que, si os considero la más infortunada de las mujeres, os juzgo también como la más honrada, entre ellas.
Bridget no levantó la cabeza.
—Escuchadme, —repuso Clary—, tengo para vos todo el respeto de que sois digna, y abrigo del mismo modo, para vuestras desgracias, tal compasión, la simpatÃa a que os habéis hecho acreedora. ¡No…! No sois responsable de ese crimen, que tan cruelmente habéis expiado; aquella abominable traición vuestros hijos la han compensado con creces, y justicia obtendréis algún dÃa. Mientras tanto, dejadme amaros como si fuerais mi madre; y dadme vuestra mano en señal de amistad.
Ante tan tierna manifestación de sentimiento, a que no estaba acostumbrada, la desgraciada mujer apretó la mano de la joven, mientras que sus ojos vertÃan abundantes lágrimas.