Familia sin nombre
Familia sin nombre —¡Pues bien, sÃ, soy Juan Morgaz, y he aquà a Bridget Morgaz…! ¡Heridnos…! ¡No queremos ni vuestra compasión, ni vuestro desprecio…! ¡Tú, madre mÃa, alza la cabeza y perdona a los que te ultrajen! ¡Tú, la más respetable de entre todas las mujeres, lanza al rostro de los que se llaman patriotas tu honradez inmaculada y tus sacrificios por la libertad y la independencia de la patria!
Ante tan valiente actitud, los brazos que amenazaban cayeron; pero las bocas vociferaban todavÃa:
—¡Fuera de aquà la familia del traidor! ¡Fuera de aquà los Morgaz!
Y la muchedumbre apretó el cÃrculo en derredor de las vÃctimas para expulsarlas de la isla; pero Clary, poniéndose delante de ellas, exclamó:
—¡Desgraciados, escuchad; que no se juzga a nadie sin oÃrle!
Sorprendidos por la enérgica protesta de la joven, aquellos furiosos se detuvieron.
Entonces Juan, con una voz en que el desdén se mezclaba con la indignación, dijo:
—Todo cuanto ha sufrido mi madre por causa de la infamia que ha recaÃdo en nuestro nombre, es ocioso decirlo; pero lo que ha hecho para compensar los efectos de aquella traición y lavar la afrenta, es preciso que lo sepáis.