Familia sin nombre
Familia sin nombre —Ha criado a sus hijos haciéndoles comprender que tenÃan que sacrificarse por la patria, y que habÃan de renunciar para ello a toda felicidad, en este mundo.
—«Vuestro padre, —nos decÃa, ha hecho traición a la libertad, y vosotros no debéis vivir más que para devolver al paÃs su independencia»—. Y después de renegar de un nombre que nos inspiraba gran horror como patriotas y gran conmiseración como hijos, el uno se fue de condado en condado, de parroquia en parroquia excitando el patriotismo de sus habitantes, mientras que el otro figuraba a la cabeza de los liberales en todas las insurrecciones. Éste se halla delante de vosotros. Aquél, el mayor, era el abate Joann, que se ha sacrificado tomando mi sitio en la prisión de Frontenac, y ha muerto bajo las balas anglo-canadienses.
—¡Joann, Joann muerto…! —exclamó Bridget.
—SÃ, madre mÃa; ha muerto como nos has mandado que muramos. ¡Ha muerto por su patria!
Y Bridget se arrodilló al lado de Clary de Vaudreuil, que, rodeándola con sus brazos, mezclaba sus lágrimas a las de la pobre madre.
La muchedumbre, conmovida ante aquella patética escena, no dejaba oÃr ya sino un sordo murmullo, en el que sin embargo, se notaba todavÃa el horror que inspiraba el nombre de Morgaz.
Juan repuso con más animación: