Familia sin nombre
Familia sin nombre —Ya sabéis lo que hemos hecho, no con el objeto de rehabilitar un nombre para siempre infamado, un nombre que la casualidad os ha hecho conocer, y que esperábamos sepultar en el olvido. ¡Dios no lo ha querido! Y ahora que todo lo sabéis ¿responderéis todavÃa con palabras de desprecio o gritos de odio?
Era tal el horror que habÃa provocado el recuerdo del traidor, que uno de los más furiosos se atrevió a contestar:
—¡Jamás sufriremos que la mujer y el hijo de Simón Morgaz manchen con su presencia el campamento de los patriotas!
—¡No!, ¡no…! —respondieron los demás; cuya ira tomó nuevo incremento.
—¡Miserables! —exclamó Clary.
Bridget se levantó.
—¡Perdónalos, hijo mÃo! —dijo—. ¡Es preciso que los perdones!