Familia sin nombre
Familia sin nombre —¡Perdonarlos! —exclamó Juan, cuya exaltación habÃa llegado a su colmo ante tamaña injusticia—. ¡Perdonar a los que nos hacen responsables de un crimen que no hemos cometido, y que hemos querido rescatar a costa de nuestra propia sangre! ¡Perdonar a los que persiguen la traición en la mujer y en los hijos, uno de los cuales ha muerto ya por la patria, no pidiendo yo sino verter hasta la última gota de mi sangre en pro de la independencia de mi paÃs! ¡No…! ¡Jamás! Nosotros somos los que no queremos quedarnos con estos patriotas que creen mancharse a nuestro contacto. ¡Ven, madre mÃa, ven!
—¡Hijo mÃo! —dijo Bridget—. ¡El sufrimiento en este mundo es la expiación!
—¡Juan! —murmuró Clary.
Algunos gritos se dejaron oÃr todavÃa; pero en seguida todos callaron; abriendo paso a Bridget y a su hijo, que se dirigieron hacia el ribazo.
La infeliz madre no tenÃa ni siquiera fuerzas para dar un paso; esta horrible escena la habÃa aniquilado, y Clary y Lionel iban sosteniéndola, sin poder consolarla.