Familia sin nombre
Familia sin nombre El señor de Vaudreuil procuró por todos los medios posibles que Clary se fuera también a Schlosser para que esperase allà el resultado del ataque; mas ésta rehusó tenazmente.
—Padre mÃo, —dijo—. Mi deber me manda quedarme, siendo inútil que insistáis.
—¿Y si caigo en poder de los realistas?
—No podrán rehusarme un sitio a vuestro lado en la prisión.
—¿Y si me matan, Clary…?
La joven no respondió; pero, a pesar de lo conmovida que se hallaba; el señor de Vaudreuil no pudo vencer su resistencia; asà es que la vieron todos al lado de su padre cuando éste fue a colocarse en medio de los patriotas.
Las detonaciones retumbaban con extremada violencia, y la situación se agravaba por momentos. Los realistas no habÃan intentado aún el desembarque en la isla, porque en tal caso los gorros azules, apostados detrás de las trincheras, hubieran dado aviso.
Delante de la casa se habÃan reunido Vicente Hodge, Clerc y Farran, Tomás, Pedro, Tony, Miguel y Santiago Harcher, Nick, Lionel y los guerreros mahogannis, frÃos y tranquilos como siempre. El señor de Vaudreuil tomó la palabra.