Familia sin nombre
Familia sin nombre Y con voz retumbante, y dirigiéndose a los sitiadores, que se preparaban a saltar al ribazo:
—¡Soy Juan Sin Nombre! —dijo.
Este nombre fue, oÃdo con verdadero estupor por los realistas, que creÃan que aquel valiente patriota habÃa sido pasado por las armas en el fuerte de Frontenac.
Entonces Juan, precipitándose hacia las primeras embarcaciones, exclamó:
—¡Adelante los gorros azules…! ¡A ellos! ¡Mueran los de las casacas encarnadas!
El ataque fue en extremo vivo por ambas partes; sin embargo, los primeros que desembarcaron fueron rechazados, cayendo muchos de ellos al rÃo, que los arrastró hacia las cataratas. Los patriotas, abandonando el abrigo de las rocas, se esparcieron por el ribazo, y se batieron con tal impetuosidad, que la victoria pareció un momento coronar sus esfuerzos, pues las embarcaciones tuvieron que retroceder; mas, pronto los contrarios recibieron refuerzos, y algunos centenares de realistas pudieron tomar pie en la isla. El paso estaba forzado ya, y el número iba a vencer al valor.