Familia sin nombre
Familia sin nombre Al llegar cerca de la casa del señor de Vaudreuil, el señor Nick quiso que Clary se embarcase para refugiarse en Schlosser.
—¡Mientras esté mi padre en la isla, no me separaré de él! —contestó la valerosa joven.
SÃ: estaba decidida a no abandonar a su padre ni a Juan, por más que tenÃa la convicción de que éste no habÃa vuelto sino para hacerse matar.
A eso de las cinco de la tarde, el señor de Vaudreuil comprendió que la resistencia se hacÃa ya imposible, porque algunos centenares de soldados eran dueños de gran parte de la isla; siendo, pues, necesario y urgente que los patriotas supervivientes se refugiasen en la orilla derecha del Niágara si querÃan salvar sus vidas pero el anciano que aconsejaba la retirada, apenas podÃa sostenerse en pie y tal vez no llegarÃa hasta su casa, en donde le esperaba su hija para embarcarse con él.
Vicente Hodge procuró arrastrarle consigo; mas en aquel momento el señor de Vaudreuil recibió un balazo en el pecho y cayó diciendo:
—¡Mi hija…! ¡Hodge… mi hija…!
Juan, que acudÃa, le oyó.
—¡Salvad a Clary! —gritó a Hodge.
Pero en aquel instante unos cuantos voluntarios que le conocieron, le rodearon. ¡Qué fortuna para ellos apoderarse del célebre Juan Sin Nombre, y de llevarle vivo al campamento de Chippewa!