Familia sin nombre
Familia sin nombre Estas barcas contenían unos cincuenta voluntarios, mandados por el teniente Drew, que pertenecía al ejército realista.
Este oficial, por orden del coronel Mac-Nab y haciendo caso omiso del derecho de gentes, iba a realizar un acto vandálico en las aguas pertenecientes a los Estados Unidos.
Entre estos salvajes se hallaba un tal Mac-Leod, cuya crueldad trajo graves complicaciones internacionales algunos meses después.
Las cuatro barcas, silenciosamente movidas por los remos, atravesaron el brazo derecho del Niágara y abordaron por el costado de babor a la Carolina.
En seguida los voluntarios se subieron cautelosamente al puente, y bajando a los camarotes, se entregaron a un horroroso degüello de gentes completamente indefensas y entregadas a un saludable descanso.
Los pasajeros, unos heridos y otros dormidos, no pudiendo defenderse, lanzaban gritos desgarradores; pero nada pudo, detener la furia de aquellos miserables, en medio de los cuales Mac-Leod, con una pistola en una mano y un hacha en la otra, aullaba como un caníbal.
Juan no había recuperado el conocimiento y Clary, asustada, se apresuró a ocultarle, ocultándose también ella con una tela embreada que los cubrió a ambos.