Familia sin nombre
Familia sin nombre ÚLTIMAS FASES DE LA INSURRECCIÓN
El acto de barbarie cometido por los ingleses, violando el derecho de gentes y conculcando el más rudimentario sentimiento, el de la humanidad, tuvo grandísimo eco en ambos mundos. Las autoridades de Niágara-Falls mandaron instruir expediente. Mac-Leod había sido conocido por algunos de los que pudieron escapar al degüello y al incendio, y además aquel miserable se alababa, en presencia de todo el que quería oírle; de «haber dado buena cuenta de aquellos condenados yankees».
Como es natural, se trató de pedir una indemnización a Inglaterra, y se estaba en estas negociaciones cuando, en el mes de Noviembre de 1840, Mac-Leod fue arrestado en las calles de New York.
Mister Fox; representante de la Gran Bretaña, pidió se le entregase aquel individuo, pero el Gobierno federal rehusó la demanda. Las Cámaras de los Lores y de los Comunes obligaron al Ministerio a gestionar la libertad de Mac-Leod, en atención a que no había hecho otra cosa que obedecer a las órdenes de la Reina; mas el Congreso norteamericano contestó publicando una relación de los derechos que asistían al Estado de Nueva York. Este alegato fue considerado como un verdadero casus belli, e Inglaterra tomó sus medidas en consonancia con la situación.
