La casa de vapor

La casa de vapor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo mismo sucedió en los días 1 y 2 de junio. Era para desesperarse.

—Me han cambiado mi reino de Oude —no cesaba de repetir el capitán—; me lo han transportado a Europa. No hay aquí más tigres que en las llanuras de Escocia.

—Es posible, mi querido Hod —dijo el coronel Munro—, que se hayan hecho batidas en estos territorios y que las fieras hayan emigrado en masa. Pero no se desespere usted y aguarde a que lleguemos al pie de las montañas del Nepal. Allí podrá usted ejercer útilmente sus instintos de cazador.

—Esa esperanza me anima, mi coronel —respondió Hod, moviendo la cabeza—. Sin eso, tendríamos que fundir las balas para hacer perdigones.

El día 3 de junio fue uno de los más calurosos que habíamos sufrido hasta entonces. Si el camino no hubiera estado sombreado por grandes árboles, creo que nos habríamos asado en nuestra casa portátil. El termómetro subió a 47 grados a la sombra y no había un soplo de aire. Era, pues, posible que, con semejante temperatura y en aquella atmósfera de fuego, las fieras no pensaran en salir de sus cuevas, ni siquiera durante la noche.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker