La casa de vapor
La casa de vapor Las aguas sobrantes de este estanque se escapaban formando un arroyo a través de la pradera, y concluía en una cascada ruidosa que caía en un abismo cuya profundidad no podía sondearse con la mirada.
Para la mayor comodidad de la vida común y la mejor perspectiva, véase cómo se había dispuesto la «Casa de Vapor»; desde la cresta anterior de la meseta se la veía dominar otros cerros menos importantes de la parte inferior del Himalaya, que bajaba en gigantescos escalones hasta la llanura. La cresta de que se trataba tenía suficiente anchura para permitir a las miradas abrazar todo el conjunto.
A la derecha, el primer coche de la «Casa de Vapor» estaba situado oblicuamente, de manera que desde el balcón, en la baranda, hasta las ventanas laterales del salón del comedor y de los gabinetes de la izquierda, se podía ver el horizonte del sur. Grandes cedros se extendían sobre este coche, destacándose vigorosamente en negro sobre el fondo lejano de la gran cordillera tapizada por nieves eternas.