La casa de vapor
La casa de vapor Habíamos quedado muy impresionados por la muerte de aquel desdichado, sobre todo en las condiciones en que acababa de ocurrir. Pero la mordedura de la serpiente látigo, una de las más venenosas de la península, es incurable. Aquel indio era una víctima que había que añadir a los millares de ellas que causan anualmente en la India estos terribles reptiles.
El cuerpo del indio, bajo la influencia del veneno, se descomponía rápidamente, y hubo necesidad de proceder a su inhumación inmediata. A ello se dedicaron sus compañeros, depositándole en un hoyo bastante profundo para que las fieras no pudieran desenterrarlo.
Luego que terminó esta triste ceremonia, Mathias Van Guitt nos invitó a acompañarle al kraal, invitación que fue inmediatamente aceptada.
Media hora nos bastó para llegar al establecimiento del proveedor, el cual justificaba bien su nombre de kraal, que es el que emplean más especialmente los colonos del África del Sur.
Era un vasto recinto oblongo construido en lo más profundo del bosque, en medio de una gran plazuela y dispuesto con perfecto conocimiento de las necesidades del oficio a que se había dedicado Mathias Van Guitt.