La casa de vapor
La casa de vapor Kalagani no se engañaba. No teníamos que habérnoslas ni con gibones de largos brazos, velludos, importunos e insolentes, ni con individuos de la aristocrática familia que habita el palacio de Benarés. Eran monos de la especie de los langures, los mayores de la península; esbeltos cuadrumanos, de piel negra, de cara lisa, rodeada de un collar de patillas blancas, que les da el aspecto de viejos abogados franceses. En materia de actitudes extrañas y de gestos desmesurados, habrían dejado muy atrás al mismo Mathias Van Guitt. Su piel era gris por la espalda, blanca en el vientre y la cola tenía la forma de trompeta.
Después supe que estos langures eran animales sagrados en toda la India, pues según la leyenda descienden de los guerreros de Rama, que conquistaron la isla de Ceilán. En Amber ocupan un palacio llamado el Zenanah, del cual hacen amistosamente los honores a los viajeros. Está absolutamente prohibido matarlos, y la infracción de esa ley ha costado la vida a varios oficiales ingleses.
Estos monos, de carácter manso y fácilmente domesticables, son muy peligrosos cuando se les ataca y se sienten heridos. Monsieur Rousselet ha podido decir justamente que, en tal caso, se hacían tan temibles como las hienas o las panteras.
Pero no tratábamos de hacer daño a aquellos langures y el capitán Hod dejó quieta su carabina.