La casa de vapor
La casa de vapor Banks, antes de dejar la torrecilla, había cerrado y cargado excesivamente las válvulas del aparato. El vapor adquirió una tensión inmensa; y cuando el Gigante de Acero chocó contra la roca, aquel vapor, no encontrando salida por los cilindros, hizo estallar la caldera, y los restos del Gigante se esparcieron en todas direcciones.
—¡Pobre Gigante! —exclamó el capitán Hod—. ¡Muerto para salvarnos!