La casa de vapor
La casa de vapor Preciso es confesar que la primera vez que fuimos admitidos para examinar aquella sorprendente máquina quedamos asombrados. Las preguntas asaltaron a nuestro amigo Banks; la locomotora habÃa sido construida con arreglo a sus planos y bajo su dirección; ¿quién, pues, le habÃa podido decir que la metiera entre las paredes de un elefante mecánico?
La «Casa de Vapor».
—Amigo mÃo —se conformó con responder seriamente Banks—, ¿conocÃa usted al rajá de Buthan?
—Yo le conozco —le dijo el capitán Hod—, o, mejor dicho, le conocÃa, porque hace tres meses que ha muerto.